Transacciones corporativas | España y Portugal | 26 de octubre de 2026
Moeve y Galp han puesto fin a las negociaciones para integrar sus negocios de refino, química y distribución de combustibles en la península ibérica, una operación que habría creado uno de los mayores grupos europeos del sector. Tras más de nueve meses de conversaciones, iniciadas con un acuerdo no vinculante el pasado 8 de enero (Como ya adelantó Day-Ahead News), ambas compañías han reconocido que no han conseguido pactar unas condiciones comerciales y financieras satisfactorias.
La operación contemplaba la creación de dos sociedades independientes. La primera, denominada IndustrialCo, habría integrado las refinerías de Sines, Huelva y Algeciras, con una capacidad conjunta aproximada de 700.000 barriles diarios, además de los negocios químicos y de combustibles de bajas emisiones. La segunda, RetailCo, habría agrupado alrededor de 3.500 estaciones de servicio, principalmente en España y Portugal.
La valoración de los activos complica la operación
Aunque ninguna de las compañías ha detallado oficialmente las causas del desacuerdo, las diferencias sobre la valoración de los activos industriales aparecen entre los principales obstáculos señalados por fuentes conocedoras de la negociación, según Reuters.
La volatilidad de los mercados energéticos ha complicado las valoraciones de las refinerías, cuyos resultados dependen de los márgenes de transformación del crudo. Galp ha comunicado precisamente este lunes un margen de refino de 33,8 dólares por barril equivalente durante el tercer trimestre, frente a los 9,5 dólares registrados un año antes, una evolución que ilustra las dificultades para establecer valoraciones de largo plazo.
A ello se añade la importancia estratégica de Sines, la única refinería de Portugal, cuyo eventual encaje en una plataforma industrial compartida había suscitado reservas políticas sobre el mantenimiento del control nacional de esta infraestructura. No obstante, las empresas no han confirmado que estas cuestiones hayan sido determinantes para abandonar la operación.
Dos estrategias industriales que continuarán por separado
La ruptura deja sin materializar una plataforma que habría permitido coordinar inversiones industriales, optimizar operaciones de refino y desarrollar conjuntamente proyectos de combustibles renovables e hidrógeno. Ambas compañías mantienen, sin embargo, sus planes de transformación energética.
Galp conservará el control de su refinería de Sines y de sus activos comerciales, junto con los proyectos de hidrógeno renovable y biocombustibles avanzados que desarrolla en Portugal. La compañía sostiene que el fracaso de las negociaciones no modifica sus prioridades de inversión ni su estrategia de crecimiento, apoyada también en sus actividades de exploración y producción de hidrocarburos.
Por su parte, Moeve continuará ejecutando su estrategia Positive Motion, que contempla inversiones de 8.000 millones de euros para impulsar su transformación hacia los combustibles de bajas emisiones y la movilidad sostenible. Su consejero delegado, Maarten Wetselaar, ha señalado que la integración con Galp podía acelerar la creación de valor, pero que nunca constituyó una condición necesaria para desarrollar el plan.
El anuncio ha tenido una repercusión inmediata en los mercados. Las acciones de Galp registraron fuertes caídas durante la sesión del lunes, pese a que la compañía comunicó un incremento del 68% en su beneficio neto ajustado del tercer trimestre, hasta los 682 millones de euros.
La decisión mantiene separados los principales activos industriales y comerciales de ambos grupos y aplaza una de las mayores oportunidades de consolidación del sector energético ibérico. Galp sigue considerando que las alianzas industriales pueden mejorar la competitividad y la capacidad de inversión del negocio de refino, aunque por ahora no existe un acuerdo para materializar esa estrategia.
