30/11/2025
Portada » Noticias » MITECO destina 2.000 millones a la transición energética
Joan Groizard Payeras presenta el paquete de ayudas de 2.000 millones para la transición energética del MITECO.

Un impulso adicional a la descarbonización y la competitividad

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha presentado un nuevo bloque de ayudas de en torno a 2.000 millones de euros. El objetivo es doble: acelerar la descarbonización de la economía española y reforzar la competitividad industrial en un contexto de transición energética cada vez más exigente.

El anuncio lo realizó la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, en la sede del MITECO. El nuevo paquete da continuidad al despliegue iniciado con el PERTE de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (PERTE ERHA), que ya ha permitido activar cientos de miles de actuaciones en todo el país.

El diseño de las ayudas se articula en torno a cuatro grandes ejes: una cadena de valor industrial limpia, la integración de renovables y almacenamiento en el sistema energético, el refuerzo de la movilidad eléctrica y el despliegue de soluciones térmicas innovadoras para industria y sector residencial.

Además, el paquete se apoya en los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y se encuadra en parte en el nuevo marco europeo de ayudas para la industria limpia, conocido como CISAF.

Un marco financiero más flexible hasta 2028

Una de las novedades clave no está solo en los importes, sino en los plazos.

Buena parte de las actuaciones podrán ejecutarse más allá del 31 de agosto de 2026, fecha límite ordinaria para justificar las ayudas del PRTR. Gracias al marco CISAF será posible adjudicar ayudas hasta el 31 de diciembre de 2028 y, en determinados casos, completar la ejecución más allá de esa fecha.

Esto ofrece más certidumbre a proyectos complejos, especialmente a los ligados a geotermia, energías marinas o biogás, cuya tramitación y construcción requieren horizontes temporales más largos que los de las medidas estándar de recuperación.

Primer eje. Cadena de valor industrial y reindustrialización verde

El primer bloque de medidas se dirige a consolidar una industria propia de tecnologías limpias, capaz de fabricar en España los equipos necesarios para la transición energética.

En una primera convocatoria ya se adjudicaron 300 millones de euros a 33 proyectos repartidos en doce comunidades autónomas. Son iniciativas vinculadas a fotovoltaica, eólica, bombas de calor, electrolizadores y otros componentes esenciales de la nueva cadena de valor energética.

El nuevo paquete prevé entre 300 y 350 millones de euros para nuevas convocatorias de fabricación y línea industrial de equipos renovables, que abarcarán tecnologías como fotovoltaica y eólica, bombas de calor, electrolizadores, biocombustibles avanzados y soluciones para eficiencia energética y redes. En paralelo, se reservan alrededor de 200 millones de euros para adaptar infraestructuras portuarias al despliegue de renovables marinas, con especial atención a la eólica marina y a las necesidades logísticas de ensamblaje, operación y mantenimiento.

A este bloque se suma una dotación adicional de entre 300 y 450 millones de euros para la economía del hidrógeno renovable, combinando ayudas a la inversión inicial y apoyo directo a la producción. Estas actuaciones se añaden a los más de 3.000 millones ya comprometidos para este vector energético en los últimos años.

El enfoque busca que la transición energética no se limite a instalar generación limpia, sino que pretenda también arrastrar capacidad productiva, empleo cualificado y tecnología fabricada en España, de modo que la descarbonización refuerce la base industrial del país.

Alemania como camino a evitar

Este nuevo paquete de ayudas pretende continuar en la línea de dotación de medios a la industria, y trata de mantener al día las acciones en materia de política energética. En comparación, el caso de Alemania funciona como advertencia de lo que ocurre cuando la política energética llega tarde. Berlín se ha visto obligado a fijar un precio subvencionado de unos cinco céntimos por kilovatio hora para la gran industria hasta 2028, muy por debajo de los niveles actuales de mercado, con un fuerte coste presupuestario para evitar una pérdida acelerada de actividad y empleo. Ese esfuerzo fiscal, ligado además a nuevas inversiones en centrales de respaldo fósil, muestra que retrasar una estrategia ordenada de descarbonización y de señal de precios acaba saliendo mucho más caro que anticipar la transición y desplegarla de forma gradual.

Al orientar los recursos hacia la cadena de valor industrial, la integración eficiente de renovables, la movilidad eléctrica y las soluciones térmicas avanzadas, el paquete de unos 2.000 millones de euros se plantea como un puente entre los fondos europeos de recuperación y una política energética e industrial más estable en el medio plazo.

Segundo eje. Integración de renovables y almacenamiento en el sistema

El segundo pilar del programa se centra en cómo se integran las renovables en la red y en el sistema eléctrico.

Tras una primera convocatoria de repotenciación que movilizó unos 186 millones de euros en 2023, el MITECO prepara una segunda ola de ayudas, orientada de forma especial a la eólica ya instalada y a proyectos híbridos con almacenamiento. El propósito es aprovechar emplazamientos existentes, mejorar su rendimiento y reducir el impacto ambiental frente a nuevas instalaciones.

Dentro de este eje se prevé una dotación de entre 300 y 350 millones de euros para la repotenciación de parques eólicos y para proyectos que combinen generación renovable con almacenamiento, facilitando una integración más flexible de la energía en la red. Se añaden 100 millones de euros para una nueva convocatoria de centrales de bombeo hidroeléctrico, esenciales para aportar capacidad de almacenamiento y servicios de flexibilidad al sistema eléctrico.

El paquete se completa con entre 150 y 200 millones de euros destinados a tecnologías renovables innovadoras con almacenamiento asociado, entre las que se incluyen proyectos agrivoltaicos, fotovoltaica flotante o soluciones integradas en cubiertas, polígonos industriales e infraestructuras urbanas.

En paralelo, el ministerio tramita una orden para que proyectos de geotermia, energías marinas y biogás financiados con el PRTR, que ya cuentan con ayudas asignadas, puedan ampliar su plazo de ejecución más allá de 2026, siempre sujeto a la aprobación de la Comisión Europea. Con este bloque se persigue que el aumento de generación renovable vaya acompañado de capacidad de gestión, estabilidad y calidad de suministro, evitando cuellos de botella en la operación del sistema eléctrico.

Tercer eje. Movilidad eléctrica y corredores de recarga

El tercer eje apunta directamente a la electrificación del transporte.

Las diferentes ediciones de los programas Moves han movilizado hasta ahora más de 2.700 millones de euros para la compra de vehículos y la instalación de puntos de recarga. Sobre esa base, el nuevo paquete reserva en torno a 250 millones de euros para dos convocatorias específicas orientadas a consolidar la infraestructura y los modelos de uso.

Por un lado, el programa Moves Corredores se centrará en el despliegue de infraestructura de recarga en grandes ejes viarios y corredores estratégicos, con una dotación de entre 150 y 200 millones de euros. La prioridad será reducir las “zonas sombra” de la red de recarga y facilitar desplazamientos de media y larga distancia, de manera que el vehículo eléctrico resulte viable más allá del entorno urbano. Por otro, el programa Moves Flotas, dotado con 50 millones de euros, está pensado para la electrificación de flotas profesionales y de reparto, con especial énfasis en la logística de última milla y en la distribución urbana. El objetivo es que empresas y administraciones integren la electrificación en su operativa cotidiana, reduciendo emisiones y costes de funcionamiento en el transporte de mercancías y servicios.

Cuarto eje. Soluciones térmicas innovadoras para industria y hogares

El último eje se centra en el uso del calor y el frío, tanto en procesos industriales como en el ámbito residencial, que siguen representando una parte muy relevante de la demanda energética final en España.

Este bloque se articula en dos grandes líneas. La primera se dirige a instalaciones de cogeneración basadas en combustibles fósiles que deseen transformarse hacia soluciones electrificadas o de muy baja huella de carbono. El presupuesto estimado para esta línea se sitúa entre 40 y 75 millones de euros, en coherencia con la convocatoria precedente, cerrada en 2023.

La segunda línea, con una horquilla similar de entre 40 y 75 millones de euros, se orienta a redes de calor y frío que utilicen fuentes renovables o calor residual. Este programa ya contó con una primera edición de 35 millones de euros en 2023 y ahora se refuerza para extender este tipo de soluciones a nuevos entornos urbanos e industriales. En conjunto, estas actuaciones pretenden reducir de forma sostenida el uso de combustibles fósiles en usos térmicos, impulsar la electrificación eficiente y aprovechar recursos localizados como la biomasa sostenible, la geotermia o el calor residual de procesos industriales.

Continuidad del PERTE ERHA y visión de conjunto

El Gobierno presenta este paquete como una segunda etapa de la estrategia iniciada con el PERTE ERHA. Según los datos del MITECO, este instrumento ha activado ya alrededor de medio millón de actuaciones en distintos sectores, desde el autoconsumo y las comunidades energéticas hasta proyectos industriales de hidrógeno y almacenamiento. El nuevo diseño no solo añade recursos, sino que también alarga plazos, afina objetivos y abre espacio a tecnologías emergentes, con la intención de que la transición energética se traduzca en inversión productiva, empleo y modernización tecnológica, y no únicamente en metas ambientales formuladas sobre el papel.

Una transición energética con foco en competitividad

En conjunto, las medidas anunciadas refuerzan una idea central: descarbonización y competitividad industrial forman parte de la misma agenda.

El reto a partir de ahora será doble: conseguir que las convocatorias lleguen a proyectos viables y transformadores y asegurar que la ejecución efectiva de las inversiones consolide a España como uno de los polos europeos de industria limpia y transición energética.