05/05/2026
Portada » Geotermia profunda en Madrid. El proyecto ‘Cibeles’ busca generar electricidad estable
geotermia

La Comunidad de Madrid ha decidido explorar una de las pocas tecnologías renovables capaces de operar sin intermitencias: La geotermia de alta entalpía. El movimiento sitúa a la región como pionera en la España peninsular en el uso del calor profundo del subsuelo para producir electricidad de forma continua.

A diferencia de otras fuentes renovables, este recurso no depende de condiciones meteorológicas.Funciona de manera ininterrumpida durante todo el año, aprovechando temperaturas superiores a los 150 °C presentes en capas profundas de la corteza terrestre. Esto introduce una pieza potencialmente estable en un sistema cada vez más expuesto a la variabilidad.

¿Que es la geotermia? Visión general

Planta Geotérmica

Fuente: Elaboración propia – Esquema de funcionamiento de la geotermia para producción eléctrica

La geotermia es una tecnología que aprovecha el calor natural del interior de la Tierra para generar energía de forma continua. Su funcionamiento parte de la extracción de agua caliente desde capas profundas del subsuelo, que se bombea a alta presión hasta la superficie. Una vez allí, la reducción de presión provoca su transformación en vapor, que se utiliza para accionar una turbina conectada a un generador eléctrico.

Tras producir electricidad, el vapor se enfría y se condensa nuevamente en agua, que se reinyecta en el subsuelo para mantener el ciclo. Este esquema cerrado permite una operación constante, independiente de las condiciones meteorológicas, y con un uso eficiente del recurso térmico disponible en profundidad.

El proyecto Cibeles, exploración en el subsuelo del norte de Madrid

El despliegue se articula a través del proyecto Cibeles, que abarca varios municipios estratégicos del norte de la región: Madrid, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Colmenar Viejo, Tres Cantos y San Agustín del Guadalix forman parte del perímetro inicial de investigación.

Por el momento, el Ejecutivo autonómico ha formalizado dos de los cinco permisos previstos, concedidos a Technology Metals Europe, filial de la australiana Energy Transition Minerals. Esto busca determinar si los recursos geotérmicos profundos son técnica y económicamente explotables.

En caso afirmativo, los beneficios industriales, económicos y ambientales entran en juego en un contexto donde la seguridad de suministro vuelve a ocupar el centro del debate.

Un cambio de paradigma geológico. Sin volcanes, pero con calor

Hasta ahora, la geotermia de alta entalpía en España estaba prácticamente limitada a Canarias. Allí, el vulcanismo activo facilita la presencia de altas temperaturas en el subsuelo. Madrid plantea un escenario distinto.

La hipótesis de trabajo se apoya en la existencia de una cuenca sedimentaria profunda, donde el calor se acumula por el espesor de los sedimentos y la presencia de elementos radiogénicos en la base de granito. No hay volcanes, pero sí condiciones geológicas que podrían permitir el desarrollo del recurso.

Este enfoque rompe con la idea tradicional de que la geotermia eléctrica solo es viable en zonas volcánicas. Si los resultados acompañan, el modelo sería replicable en otras cuencas peninsulares.

El precedente de los años 80. Petróleo fallido, calor descubierto

Durante la década de 1980 se realizaron perforaciones en San Sebastián de los Reyes en busca de hidrocarburos. El resultado fue negativo desde el punto de vista petrolero, pero revelador en términos térmicos.

A unos 1.700 metros de profundidad se identificaron temperaturas cercanas a los 88 °C. Al profundizar hasta los 3.400 metros, se alcanzaron aproximadamente 156 °C. Un registro inusual en una región sin actividad volcánica.

Posteriores investigaciones del IGME y de la Empresa Nacional Adaro confirmaron la existencia de un reservorio geotérmico con capacidad productiva relevante. Cuatro décadas después, la Comunidad retoma esa línea de trabajo, reutilizando incluso los pozos existentes para minimizar el impacto ambiental.

Hoja de ruta técnica, tres años para validar el recurso

El primer año se centrará en la recopilación y análisis de datos geológicos. Si los resultados son prometedores, el segundo año incluirá una campaña sísmica en 3D junto con los trámites para perforaciones exploratorias.

La fase decisiva llegará en el tercer año. Se ejecutará un sondeo monitor, con pruebas orientadas ya a evaluar la producción real de energía. Este enfoque escalonado permite reducir incertidumbres antes de comprometer inversiones mayores.

Seguridad regulatoria y control ambiental

Las autorizaciones se han otorgado bajo el marco de la legislación minera vigente. Esto implica el cumplimiento de exigencias estrictas en materia de seguridad, protección ambiental y ordenación del territorio.

Además, cada fase del proyecto estará sujeta a controles específicos. El objetivo es garantizar que la actividad sea compatible con el entorno natural y urbano, especialmente en una zona con alta densidad poblacional y sensibilidad territorial.

Energía firme en un sistema en transición

La incertidumbre derivada del cierre progresivo de centrales nucleares y episodios recientes como el apagón eléctrico han reactivado el interés por tecnologías gestionables.

En paralelo, la región busca proteger su atractivo industrial. Los proyectos intensivos en consumo energético, como los centros de datos, dependen de un suministro estable. En este escenario, la geotermia profunda aparece como una alternativa capaz de aportar firmeza sin emisiones directas.

Una puerta abierta para otras cuencas sedimentarias

Si el proyecto confirma la viabilidad del recurso, Madrid no sólo incorporaría una nueva fuente energética. también establecería un precedente para el desarrollo de la geotermia en la España peninsular.

El potencial se extiende a otras cuencas con características geológicas similares. El conocimiento generado en esta fase de investigación podría convertirse en la base para decisiones futuras de mayor escala, tanto a nivel regional como nacional.

Del subsuelo como incógnita al subsuelo como activo

La apuesta de la Comunidad de Madrid introduce una variable poco explorada en el mix energético peninsular. transformar el subsuelo en un activo energético estable.

El recorrido aún es incierto porque la viabilidad técnica y económica marcarán el ritmo. Sin embargo, el movimiento anticipa una tendencia en un sistema cada vez más renovable, la búsqueda de tecnologías que aporten continuidad ya no es opcional. es estructural.