30/11/2025
Portada » Noticias » De Bakú a Belém. Financiación y decisiones de la COP30
Sede COP30 en Brasil

Belém marca el paso de los compromisos a la ejecución, tras la COP29 en Bakú los participantes. es decir, los gobiernos que son Partes de la Convención y del Acuerdo de París, incluida la Unión Europea, junto con observadores como organismos internacionales, empresas, academia y sociedad civil, fijaron un nuevo objetivo colectivo de financiación y llamaron a movilizar capital público y privado a gran escala, la COP30, del 10 al 21 de noviembre de 2025, debe traducir esas cifras en reglas operativas, calendarios y desembolsos verificables, el foco incluye adaptación, entendida como políticas para reducir la vulnerabilidad mediante planes de riesgo, sistemas de alerta e infraestructuras resilientes, también abarca el Fondo para Responder a Pérdidas y Daños y, de forma más general, los mecanismos de cooperación del Acuerdo de París y el siguiente ciclo de compromisos nacionales, que se explican más adelante.

Qué es la COP y cuáles han sido sus mayores logros

La COP, Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, es el foro donde los Estados adoptan decisiones para aplicar y desarrollar el marco internacional de acción climática. En la práctica conviven la COP, la CMA del Acuerdo de París y órganos técnicos que permiten convertir orientaciones políticas en normas, procedimientos y plazos. El resultado es una arquitectura que fija estándares comunes y orienta a gobiernos, banca de desarrollo y empresas sobre prioridades de inversión y reporte.

Entre los hitos destacables figura el Acuerdo de París de 2015, que estableció objetivos de temperatura y consolidó las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) como marco de planificación. En 2018, el Paquete de Katowice cerró reglas de implementación y transparencia. En 2021, el Pacto de Glasgow reforzó el calendario de actualización de las contribuciones y completó piezas del reglamento de aplicación del Acuerdo de París. En 2022 se acordó crear arreglos específicos para Pérdidas y Daños, y en 2023 se activó el fondo asociado bajo la guía de la COP y la CMA. Estos hitos muestran una progresión. del tratado a las reglas, y de las reglas a los instrumentos.

Lo que dejó Bakú, COP29. Objetivos, cifras y alcance

El nuevo objetivo de financiación elevó la referencia histórica. Las Partes acordaron entregar al menos 300.000 millones de dólares anuales a 2035 para apoyar la acción climática en países en desarrollo, y llamaron a movilizar alrededor de 1,3 billones de dólares por año desde todas las fuentes para esa misma fecha. El mensaje es claro. se supera el listón de 100.000 millones, se reconoce el papel catalizador de la banca multilateral, y se busca integrar capital público y privado con métricas de seguimiento.

El objetivo de financiación cubre mitigación, adaptación y respuesta a pérdidas y daños, además de fortalecimiento de capacidades y tecnología. En mitigación, se priorizan energías renovables, eficiencia energética, redes y almacenamiento, y movilidad de bajas emisiones. En adaptación, se incluyen gestión de riesgos climáticos, agua, agricultura resiliente, salud y protección de infraestructuras críticas. En pérdidas y daños, el foco está en restauración de servicios esenciales tras eventos extremos, reconstrucción de infraestructuras y sistemas de alerta temprana. La traducción operativa es que presupuestos nacionales, banca pública y flujos privados se alineen con resultados verificables mediante métricas de impacto.

Resultados de la COP29 frente a expectativas de la COP30

La expectativa en Belém es convertir la referencia de financiación de la COP29 en calendarios, instrumentos y métricas de desembolso, definir el papel de la banca multilateral y crear un sistema de seguimiento que mida la movilización sin doble cómputo. En pérdidas y daños, la COP29 consolidó el itinerario de plena operatividad en 2025 y avanzó acuerdos institucionales. La expectativa en la COP30 es acordar procedimientos de acceso, salvaguardas y verificación, abrir ventanillas y programar desembolsos con enfoque de resultados. En el Artículo 6, la COP29 dejó contenidos técnicos que requieren decisión política para cerrar reglas pendientes, la COP30 debe aprobar elementos contables y metodológicos que den seguridad jurídica al artículo 6, introducir controles de calidad para validadores y evitar el doble conteo. En las NDC, la COP29 reforzó el mandato para alinear la próxima ronda con el Balance Global, la expectativa en Belém es disponer de orientaciones de la CMA sobre plantillas y métricas que faciliten la comparabilidad y el seguimiento durante la década.

Cómo se despliega el dinero. Instrumentos y control de resultados

La ejecución combina instrumentos públicos y privados que deben coordinarse, la banca pública de desarrollo aporta líneas concesionales, garantías y esquemas de mezcla financiera, con reglas de reporte que midan la movilización privada sin duplicidades. Los fondos temáticos y las ventanillas para resiliencia hídrica, agricultura y salud climática se diseñan con indicadores de acceso, cobertura poblacional y tiempos de restablecimiento de servicios. La cooperación bajo el Artículo 6 canaliza capital hacia mitigación adicional con integridad ambiental y contabilidad coherente. Los sistemas de medición, verificación y reporte vinculan cada desembolsso a resultados verificables, y permiten ajustar programas cuando los indicadores revelan brechas de desempeño.

Calendario y seguimiento

Las negociaciones técnicas y ministeriales de la COP30 se desarrollan hasta el 21 de noviembre de 2025, la Secretaría publica un programa general y documentos diarios con cambios de sala, de modo que el seguimiento fiable cruza el calendario oficial con rastreadores de texto y con informes de los órganos técnicos. Tras la cumbre, el trabajo doméstico de cada país consistirá en transponer mandatos, alinear presupuestos y presentar planes sectoriales coherentes con las nuevas NDC.

Belém como prueba de fuego. Financiación, mercado y NDC

El tramo de Bakú a Belém exige pasar del monto al impacto, si la COP30 aterriza el NCQG en calendarios y métricas, activa el FRLD con reglas de acceso y salvaguardas, cierra la arquitectura del Artículo 6 y guía NDC 2025 comparables, la señal a gobiernos, bancos y empresas será clara. habrá financiamiento con dirección, inversión con integridad y protección prioritaria a quienes más lo necesitan. Si estos elementos no se resuelven, la brecha entre promesa y resultado se ampliará y encarecerá la transición y la resiliencia.

Un poco de contexto

Fondo para Responder a Pérdidas y Daños. situación y próximos pasos

El FDLR fue operacionalizado bajo la guía de la COP y la CMA, con hospedaje interino en el Banco Mundial como fondo fiduciario y con una secretaría asociada. En 2025, la prioridad es pasar de la instalación a la plena funcionalidad. Se requieren procedimientos de acceso, salvaguardas ambientales y sociales, reglas de gobernanza y un plan de resultados. Su ámbito de financiación abarca la restauración de servicios esenciales, la protección de medios de vida y la resiliencia de infraestructuras críticas, con criterios de elegibilidad que prioricen a los países particularmente vulnerables y con verificación independiente.

Artículo 6 del Acuerdo de París. reglas para cooperar y atraer inversión

El Artículo 6 permite la cooperación internacional con dos vías principales. El Artículo 6.2 regula enfoques cooperativos entre países que transfieren resultados de mitigación internacionales, con contabilidad que evita el doble cómputo. El Artículo 6.4 crea un mecanismo con una Junta Supervisora que aprueba metodologías, registra actividades y emite unidades de reducción con integridad ambiental. Su función es dirigir inversión hacia mitigación adicional donde sea más eficiente. Para que funcione a escala, se necesitan reglas operativas, metodologías robustas, controles de calidad para validadores y verificadores, y salvaguardas que garanticen adicionalidad y trazabilidad.

NDC. qué son, cuándo se actualizan y cómo se evaluarán

Las NDC son los planes climáticos de cada país. Recogen metas de mitigación y de adaptación, políticas de implementación e hipótesis de modelización. En 2025 corresponde una actualización general. Las nuevas NDC deben alinearse con el Balance Global, incorporar trayectorias sectoriales para energía, industria, transporte y agricultura, y presentar métricas comparables que faciliten auditoría y seguimiento público. La CMA trabaja orientaciones para homogeneizar contenidos mínimos y formatos de reporte, con el fin de asegurar comparabilidad y verificación.