El apagón ibérico que dejó fuera de servicio a España y Portugal el 28 de abril de 2025 ya tiene informe final. No hubo una causa aislada, sino una combinación de factores delicados, una subida rápida y descontrolada de la tensión, pérdida de control sobre esa tensión y, después, una cadena de desconexiones de generación que terminó por derribar el sistema ibérico.
El informe de la ENTSO-E de 472 páginas, publicado el 20 de marzo de 2026 por el panel de expertos de la investigación ICS, califica el evento como el más severo ocurrido en Europa en las últimas dos décadas dentro de esta tipología. También subraya que el colapso no se propagó al conjunto del sistema continental europeo, aunque sí afectó de forma limitada a una zona del sur de Francia.
Un sistema ya exigido antes del colapso
La investigación sitúa el origen del problema en un sistema que mostraba una alta exposición a variaciones de tensión, en un entorno con elevada penetración renovable, oscilaciones detectadas en la media hora previa y una red que reaccionaba con especial sensibilidad a determinados cambios de flujo y control.
El informe describe que, en los minutos previos al apagón, se registraron dos episodios principales de oscilaciones en el área síncrona continental europea. Los operadores aplicaron medidas de mitigación para contenerlas, pero esas actuaciones tuvieron un efecto colateral relevante. Contribuyeron a elevar la tensión en el sistema ibérico. Es decir, el remedio contuvo una parte del problema, pero complicó otra.

Figura 1-4 Informe de ENTSO-E: Distribución geográfica de la generación y el consumo en España a las 12:32
La secuencia crítica. tensión fuera de control y desconexiones en cadena
Según el panel, el apagón se desencadenó tras una subida rápida e incontrolada de la tensión y la consiguiente pérdida de control de voltaje. A partir de ahí, se produjeron reducciones bruscas de potencia activa y desconexiones de instalaciones de generación, sobre todo en España, que agravaron todavía más la inestabilidad.
El propio informe recoge que entre las 12:32:00 y las 12:32:48 se redujo en torno a 500 MW la potencia activa de grandes instalaciones renovables en España. En paralelo, se detectaron nuevas salidas de generación e incrementos de carga neta en redes de distribución, asociados en parte a desconexiones de pequeños generadores embebidos. Esa combinación empujó el sistema justo en la dirección equivocada.
Pocos segundos después, entre las 12:33:18 y las 12:33:20, la sobretensión se intensificó en el sur de España y también en Portugal. El resultado fue un efecto cascada. Se multiplicaron las pérdidas de generación, cayó la frecuencia y el sistema ibérico acabó perdiendo sincronismo con el resto de Europa. Más tarde, las interconexiones en corriente alterna con Francia se desconectaron por protección, evitando que la perturbación se extendiera al conjunto continental.

Figura 1-7 Informe de ENTSO-E: Zonas afectadas por cortes importantes en el suministro eléctrico en España hasta las 12:33:18
El sistema actuó, pero no bastó
El informe dedica una parte importante al comportamiento del LFDD (Low Frequency Demand Disconnection). La conclusión es que funcionó conforme a diseño, pero el problema es que el evento no era solo una caída de frecuencia convencional. Venía acompañado por un escenario extendido de sobretensión en red, tanto antes como durante la activación de todos los escalones de deslastre. Por eso, su contribución fue insuficiente para estabilizar el sistema.
El mecanismo hizo lo que debía hacer. El sistema, en cambio, registraba más fallos por otros frentes de forma simultánea. El panel añade que, sin ese esquema, la frecuencia habría colapsado todavía más rápido.
Las alarmas estaban. Simplemente no hubo margen
Otro de los focos del informe es la gestión de alarmas de tensión. El panel revisó el funcionamiento de los centros de control de los TSO (Technical System Operator – Red Eléctrica), de los DSO (Distribution System Operator) y de instalaciones de generación. Su conclusión no apunta a una ausencia de señales, sino a una realidad más incómoda. Hubo una gran cantidad de alarmas, pero la duración de la fase final fue tan breve que, en algunos casos, no hubo tiempo material para desplegar maniobras manuales eficaces.
En el tramo previo al colapso, Red Eléctrica sí ejecutó actuaciones de control de tensión que permitieron devolver valores por debajo de umbrales de alarma en cuestión de minutos. Sin embargo, en la fase final, de apenas 38 segundos, el informe señala que los operadores no pudieron completar nuevas acciones manuales y que, en ventanas tan cortas, solo el control dinámico puede amortiguar de verdad desviaciones de tensión.
Qué detecta el panel como debilidad estructural
El documento identifica varias fragilidades de fondo.
Sensibilidad elevada del sistema a cambios de flujo y soporte reactivo
Las simulaciones concluyen que el sistema español presentaba una sensibilidad acusada a variaciones vinculadas a intercambios con Portugal, Francia y Marruecos, a flujos entre transporte y distribución y a cambios de generación. El punto clave, según el panel, era la capacidad real del sistema para gestionar un exceso de potencia reactiva capacitiva y mantener el control de tensión.
Papel limitado de algunos recursos para contener la sobretensión
El informe sostiene que determinadas maniobras, aunque útiles para reducir oscilaciones, añadieron efectos laterales sobre la tensión. También apunta que una mayor absorción de reactiva por máquinas síncronas, o una mayor disponibilidad de recursos equivalentes de regulación, habría mejorado el control del sistema en una situación tan exigente.
Limitaciones de información en distribución y generación
La investigación también constata carencias de datos. En distribución, no siempre se entregaron registros oscilográficos individuales de todos los relés de deslastre. En generación y en pequeños recursos distribuidos, el panel reconoce dificultades para reconstruir con precisión algunos eventos, especialmente en instalaciones de menor tamaño o con información incompleta.
El sistema volvió. El daño, ya estaba hecho
Tras el apagón, los operadores activaron sus respectivos planes de reposición. El informe indica que Portugal completó la restauración del sistema a las 00:19 del 29 de abril, mientras que España recuperó completamente la red de transporte a las 04:00 del mismo día. Francia, por su parte, aplicó sus propios protocolos para restablecer la tensión en la zona afectada.
El informe no multa ni reparte culpas
Conviene subrayarlo, el panel deja expresamente indicado que el informe no está destinado a asignar responsabilidad o culpa a ninguna parte, ni debe interpretarse como un documento sancionador. Su función es técnica. Identificar causas, extraer lecciones y proponer medidas para reforzar la resiliencia del sistema eléctrico europeo.
Eso no significa que no haya consecuencias regulatorias o posteriores investigaciones. Significa algo más simple. Este documento no es una resolución sancionadora.
Acciones para mejorar la resiliencia del sistema
Aunque el detalle de las recomendaciones ocupa varias secciones del informe, el mensaje general es claro. El panel plantea reforzar la capacidad del sistema para gestionar tensión y potencia reactiva, mejorar la detección y tratamiento de alarmas, elevar la visibilidad sobre recursos distribuidos, revisar el diseño y la coordinación de mecanismos de defensa y seguir desarrollando herramientas que permitan a los operadores reaccionar con más rapidez ante fenómenos eléctricos que evolucionan en segundos. En resumen las 5 acciones recomendadas son:
- Hacer obligatorio el control dinámico de tensión para todas las renovables.
- Penalizar a los generadores que incumplan las obligaciones de potencia reactiva.
- Ajustar la banda de tensión de España a los estándares europeos.
- Automatizar los equipos que absorben exceso de tensión en la red.
- Auditar y corregir todos los ajustes de protección contra sobretensión.
Conclusión
La principal enseñanza del informe no es que el sistema fallara por una sola pieza. Fue la suma de una gran variedad de factores: Falló una combinación de condiciones eléctricas, sensibilidad estructural, desconexiones de generación y límites operativos del control de tensión en un intervalo extremadamente corto. Por otro lado, las conclusiones del informe llaman a pensar sobre la regulación del mercado eléctrico español.
Mientras que muchos esperaban de este informe la asignación de culpas el informe se centra en definir meticulosamente el suceso. Es más que probable que se sepa qué planta fue la que tiró la primera ficha de dominó. Todo apunta a la planta fotovoltaica Núñez de Balboa de Iberdrola, pero los datos no están disponibles para confirmarlo. A pesar de que se diera la tormenta perfecta, el panel considera que el apagón se podría haber evitado con un sistema mejor diseñado para operar bajo un régimen con tanta variabilidad a nivel de producción renovable.
La sensación que deja este informe es que no estamos preparados para los retos que plantea el sistema que hemos desarrollado.
