El autoconsumo fotovoltaico se ha convertido en uno de los protagonistas de la transición energética en España, la combinación de bajada de costes, cambios regulatorios y un amplio paquete de ayudas públicas ha disparado el número de instalaciones.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha analizado ese entramado de incentivos en su evaluación EI/02/2023, concluye que las ayudas han sido útiles, pero que el sistema es complejo y mejorable desde el punto de vista de la competencia y del acceso de los usuarios.
Un autoconsumo en expansión, pero no para todos
En pocos años el autoconsumo fotovoltaico ha pasado de ser algo marginal a una opción visible para muchos hogares y empresas, las instalaciones se han multiplicado y la potencia agregada ha crecido con rapidez.

Fuente: Elaboración propia, datos CNMC
El impulso se apoya en la reducción del coste de la tecnología, en un marco regulatorio más favorable y en un conjunto de subvenciones, bonificaciones y deducciones fiscales que reducen la inversión inicial.
Sin embargo, la implantación no es homogénea, el despliegue se concentra en zonas con mayor recurso solar, en municipios con niveles de renta más altos y en áreas donde predomina la vivienda unifamiliar.
Este patrón apunta a un riesgo claro, el autoconsumo se expande sobre todo donde hay más capacidad económica, mejor acceso al crédito y más facilidad para manejar trámites administrativos.
La CNMC observa también cambios en el comportamiento de estos consumidores, quienes tienen autoconsumo, se inclinan mucho más por el mercado libre y contratan con comercializadoras de menor tamaño.
Este perfil más activo refuerza la idea de que el autoconsumo puede ser una palanca de competencia en el mercado minorista, siempre que el diseño de las ayudas no genere distorsiones ni barreras injustificadas.
Un mosaico de ayudas complejo y fragmentado
El análisis de la CNMC muestra un paisaje denso de incentivos que procede de distintos niveles de la administración.
Por un lado, están las subvenciones financiadas con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, este programa moviliza una dotación relevante para apoyar el autoconsumo y actuaciones relacionadas.
A ello se suman diversos beneficios fiscales, bonificaciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), reducciones en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), rebajas en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y deducciones en el IRPF ligadas a la inversión en instalaciones solares.
En algunos territorios se añaden además incentivos en el Impuesto sobre Sociedades, esto amplía el radio de acción de las ayudas, pero también añade capas de complejidad normativa.
El resultado es un sistema potente en términos de volumen de apoyo, aunque difícil de interpretar, las condiciones varían según el municipio, la comunidad autónoma, el tipo de contribuyente y la modalidad de instalación.
La CNMC advierte de que esta diversidad puede convertirse en una barrera de entrada para pymes y hogares con menos recursos, que no siempre disponen de asesoramiento, tiempo o conocimientos suficientes para seguir expedientes largos y dispersos.
También señala que algunos criterios, como los ligados al valor catastral, pueden generar diferencias de trato entre contribuyentes con instalaciones similares, quienes mejor conocen la normativa y la burocracia tienen más facilidad para aprovechar todas las oportunidades.
Las recomendaciones de la CNMC para ordenar el sistema
La evaluación EI/02/2023 no se limita al diagnóstico, la CNMC plantea propuestas para hacer las ayudas más claras, más neutrales y más accesibles.
Coordinación y estrategia común
En primer lugar, el organismo defiende una estrategia compartida entre administraciones, el objetivo es reducir solapamientos, clarificar objetivos y dar estabilidad a los programas.
Una pieza central de esta visión es una ventanilla única digital, este portal debería concentrar información y trámites, de modo que hogares y empresas puedan conocer en un solo lugar qué ayudas existen y cómo solicitarlas.
La CNMC sugiere además agrupar y armonizar los incentivos dentro de cada nivel administrativo, así se evitaría que el usuario tenga que navegar por múltiples convocatorias inconexas.
Diseño económico más sencillo y procompetitivo
La segunda línea de recomendaciones se centra en cómo se calculan las ayudas, la CNMC apuesta por cuantías unitarias claras y transparentes, vinculadas a objetivos concretos, en lugar de esquemas basados en costes declarados o en variables poco relacionadas con la eficiencia.
Este enfoque reduce el riesgo de sobre retribución y facilita la planificación, haciendo más predecible el marco para todos los agentes.
El organismo plantea también apoyar elementos que aporten valor al sistema, como el almacenamiento, cuando ayude a integrar mejor el autoconsumo en la red y a gestionar la generación distribuida.
Acceso más sencillo para hogares y pymes
La tercera pata de las propuestas tiene que ver con el acceso efectivo a las ayudas, sobre todo para quienes parten con menos recursos.
La CNMC plantea simplificar y automatizar los procedimientos siempre que sea posible, incluso propone estudiar la concesión de oficio de ciertas bonificaciones cuando los requisitos se cumplan de forma clara.
Otra línea de actuación es reforzar los anticipos de subvenciones, de esta manera los beneficiarios no tendrían que adelantar la totalidad del coste de la instalación, algo especialmente relevante para hogares y pequeñas empresas.
Cuando intervienen entidades colaboradoras que tramitan ayudas en nombre de los usuarios, el regulador insiste en que su papel debe ser opcional y neutral, no deberían condicionar la elección de proveedor ni vincular la tramitación a otros servicios.
Hacia una política de autoconsumo más clara y equitativa
El balance que dibuja la CNMC es matizado, las ayudas han sido decisivas para acelerar el despliegue del autoconsumo fotovoltaico.
El reto inmediato no pasa por crear más programas, sino por ordenar los existentes, simplificarlos y garantizar que lleguen también a quienes tienen menos capacidad económica o administrativa.
Si las recomendaciones del regulador se trasladan a la práctica, el ecosistema de incentivos podría evolucionar desde el rompecabezas actual hacia un marco más sencillo, estable y transparente.
En ese escenario el autoconsumo seguiría creciendo como herramienta de descarbonización y de empoderamiento del consumidor.
