11/06/2026
Portada » Ibiza refuerza su suministro eléctrico con baterías que casi duplican el enlace con Mallorca
Ibiza

Red Eléctrica avanza en la construcción del sistema de baterías junto a la subestación de Sant Antoni (Eivissa), una instalación integrada en la red de transporte que permite elevar la aportación del enlace Mallorca Ibiza de 100 MW a unos 190 MW. En el escenario actual del sistema balear interconectado, eso abre la puerta a que Ibiza cubra el 100% de su demanda con el enlace en muchos días y momentos del año, frente al 65% de media anual actual.

La visita a las obras de la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, y del secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha servido para poner cifras a un proyecto que cambia la conversación en sistemas insulares. No se está añadiendo una batería para mercado. Se está añadiendo capacidad de red sin tender un nuevo cable submarino.

Enlace a la nota de prensa

La demanda ibicenca continúa creciendo

La demanda insular ha registrado un crecimiento de un 4.4% en el periodo 2020-2025 con un marcado patrón estacional, registrando los mayores picos en el mes de agosto coincidienco con el apogeo de la temporada de turismo. El pasado 18 de agosto de 2025 la demanda de Ibiza alcanzó los 234,4 MW. La demanda punta de Ibiza en verano se aproxima peligrosamente al límite actual del enlace con Mallorca (100 MW) más la térmica disponible.

Fuente: Red Eléctrica Evolución anual y mensual de la demanda eléctrica en Ibiza

Las baterías de Sant Antoni están llamadas a dar un respiro a un sistema altamente tensionado con una gran dependencia de la isla de Mallorca. Contando el enlace mallorquín, Ibiza cuenta con aproximadamente 250 MW de potencia instalada, teniendo también que suministrar a Formentera. En 2025 la interconexión con Mallorca cubrió un 61% de la demanda de Ibiza, lo que demuestra la importancia de esta infraestructura.

Fuente: Red Eléctrica, Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025

SATA en Sant Antoni. Almacenamiento como activo de transporte

El proyecto se encuadra en el modelo SATA (Storage as Transmission Asset), donde la batería no actúa como un activo comercial que compra y vende energía. Se integra en la red de transporte para gestionar flujos, responder a contingencias y elevar el rendimiento del enlace existente.

La instalación suma 90 MW de potencia y 67,5 MWh de capacidad, en dos sistemas de 45 MW y 33,75 MWh cada uno. La obra ha implicado también la ampliación de la subestación de Sant Antoni 66 kV, punto de conexión del sistema.

El impacto medido en red. Más capacidad sin nuevo cable

El salto de 100 MW a 190 MW es el dato que explica por qué Sant Antoni destaca en planificación. En un sistema insular, duplicar la aportación del enlace cambia el mix horario de forma directa. Más importación de energía en momentos críticos, menos necesidad de respaldo térmico y una caída asociada de emisiones de CO₂.

En la práctica, el proyecto empuja a Ibiza hacia un esquema donde la interconexión deja de ser un apoyo parcial y pasa a cubrir la demanda en muchos días del año. Esto reduce la exposición a restricciones locales y mejora la seguridad del suministro en una isla con picos estacionales pronunciados.

Cómo funciona realmente el sistema. El problema sin baterías y la solución SATA

Para entender el impacto hay que mirar el límite físico del enlace Mallorca–Ibiza: 100 MW de capacidad.

El problema es que la demanda de Ibiza es muy variable. En las horas valle, de madrugada, el consumo es bajo y en las horas punta, especialmente en verano, cuando la actividad turística dispara el uso de aire acondicionado, iluminación y servicios, la demanda se dispara.

Sin almacenamiento, el sistema tiene que dimensionarse para el peor momento. Si en una hora punta la demanda supera esos 100 MW, el cable no puede aportar más. La diferencia debe cubrirse activando generación local, en muchos casos térmica.

Aqui entra la batería como activo de transporte.

En las horas valle, cuando la demanda de la isla es inferior a lo que el enlace puede enviar, la batería absorbe el excedente y lo almacena. En las horas punta, el cable sigue enviando su máximo de 100 MW, pero la batería descarga simultáneamente lo acumulado. La suma de ambos flujos permite cubrir una demanda superior a la capacidad física instantánea del cable.

Desde el punto de vista del sistema, el enlace se comporta como si pudiera transportar cerca de 190 MW, aunque el cable siga siendo exactamente el mismo ampliando su rendimiento operativo.

208 millones en las Pitiüses. Baterías, Eje Sur y Formentera

Redeia sitúa el proyecto de Sant Antoni dentro de un paquete reciente de inversiones en la red de transporte de las Pitiüses que suma 208 millones de euros. 77 millones corresponden a las baterías, 35 millones al Eje Sur y 96 millones a la interconexión Ibiza-Formentera.

La interconexión Ibiza-Formentera, en servicio desde 2023, permitió cubrir el 100% de la demanda de Formentera vía enlace y facilitó el cierre de la central térmica de Es Ca Marí. En 2025, el Eje Sur añadió la línea soterrada de 132 kV entre Ibiza y Bossa, la subestación de Sant Jordi 132 kV y repotenciaciones para reforzar calidad y seguridad de suministro.

HERMES. Sensorización y automatismos en tiempo real

Las baterías de Sant Antoni incorporan un sistema de comunicación específico denominado HERMES, diseñado para sensorizar en tiempo real el estado y medidas de los enlaces y activar automatismos de respuesta ante contingencias. En un sistema con interconexión y limitaciones físicas claras, esta capa de control vale tanto como el contenedor de baterías.

Calendario y financiación europea

La obra está en fase de montaje electromecánico y la previsión es finalizar la instalación en verano de 2026, seguida de un periodo preoperacional y de pruebas antes de la entrada definitiva en servicio. La inversión está incluida en el listado de proyectos financiables por la UE a través de NextGenerationEU y el Plan de Recuperación.

El proyecto de Sant Antoni ayuda a entender hacia dónde se mueven los sistemas insulares. Cuando la interconexión es el cuello de botella, el almacenamiento integrado en red pasa de ser un complemento a convertirse en una forma de ampliar capacidad sin abrir un nuevo corredor submarino.