02/06/2026
Portada » Últimos días para alegar sobre el plan de 600 millones que busca reforzar la red eléctrica
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El plazo para presentar alegaciones a la tercera modificación de aspectos puntuales del Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2021-2026 se cerrará el próximo 11 de junio. Hasta esa fecha, el Ministerio para la Transición Ecológica mantiene abierta la audiencia pública de una propuesta que prevé unos 600 millones de euros en nuevas inversiones para reforzar la estabilidad de la red, mejorar el control de tensión y reducir restricciones técnicas en el sistema eléctrico.

El paquete busca que la red de transporte pueda absorber mejor los cambios de tensión, responder con más precisión ante desequilibrios y reducir costes derivados de limitaciones operativas.

Nuevos equipos para reforzar el control de tensión

La modificación introduce nuevos dispositivos destinados a mejorar el comportamiento de la red tanto en condiciones normales como ante situaciones de mayor estrés operativo. Entre las actuaciones previstas figuran cuatro nuevos e-STATCOM, equipos electrónicos capaces de aportar respuesta rápida para estabilizar la tensión.

También se incluyen ocho reactancias MCSR. Estos equipos permiten ajustar la compensación reactiva con mayor flexibilidad que las reactancias convencionales, algo especialmente relevante en sistemas con elevada penetración renovable y flujos eléctricos más variables.

Una reactancia es un equipo que ayuda a controlar la tensión de la red eléctrica. Absorbe potencia reactiva para evitar que la tensión se desvíe de los márgenes seguros. Por su parte, las MCSR son reactancias más flexibles, porque permiten ajustar su respuesta de forma semiautomática. Eso da más margen al operador para controlar la tensión sin depender tanto de otras medidas más caras, como las restricciones técnicas.

El plan añade, además, el mallado de Ciudad Rodrigo para mejorar el rendimiento de ese sistema MCSR, junto con 20 nuevas reactancias de entre 100 y 150 MVAr. La propuesta contempla también la renovación de reactancias ya existentes consideradas críticas para la operación del sistema.

Fuente: REE – Mapa de actuaciones planeadas.

Una inversión pensada para reducir restricciones técnicas

Según el planteamiento recogido en la modificación, este conjunto de equipos podría generar ahorros del orden de 400 millones de euros anuales, aunque la cifra dependerá de factores como el precio del gas y otras variables del sistema.

Si la red dispone de más herramientas para controlar tensión y estabilidad, el operador puede reducir la necesidad de aplicar restricciones técnicas más costosas. Eso puede traducirse en una operación más eficiente y en menores costes para el conjunto del sistema eléctrico.

Con esas cifras, la recuperación de la inversión para la sociedad se situaría en menos de dos años. Esto implicaría una inversión elevada, pero con retorno potencialmente rápido si los ahorros previstos se materializan.

Del compensador síncrono al e-STATCOM

Esta tercera MAP (modificación de aspectos puntuales) continúa la línea abierta en las modificaciones anteriores, donde ya se incorporaron compensadores síncronos como herramienta para reforzar la estabilidad del sistema. Ahora el foco se desplaza hacia tecnologías de respuesta electrónica y equipos de compensación más ajustables.

La entrada de e-STATCOM y MCSR refleja un cambio de fondo en el diseño de la red. La planificación ya no se limita a evacuar generación o reforzar corredores. También debe preparar el sistema para operar con una mezcla eléctrica más variable, con más renovables, más electrónica de potencia y menos generación síncrona convencional dando estabilidad de forma natural.

Cuanta más generación renovable entra en el sistema, más importancia adquieren los equipos capaces de aportar control de tensión, estabilidad dinámica y respuesta rápida. No es una cuestión estética de modernizar infraestructuras. Es una necesidad operativa.

Una red más preparada para un sistema más inestable

La tercera modificación del Plan de Desarrollo de la Red de Transporte no cambia el mapa eléctrico por la vía más visible, sino por una más técnica y menos evidente: la capacidad de la red para sostener tensión, absorber oscilaciones y reducir restricciones.

El movimiento llega en un momento en el que la estabilidad del sistema se ha convertido en una prioridad regulatoria y operativa. La inversión prevista, cercana a 600 millones de euros, apunta precisamente a ese frente. Y, si las previsiones de ahorro se cumplen, también menos coste estructural para el sistema.

España no está sola en este tipo de inversiones. Equipos de compensación reactiva y control dinámico de tensión, como los STATCOM, ya se han instalado en redes de países como Reino Unido, Alemania o México para reforzar la estabilidad del sistema y facilitar la entrada de más renovables. La diferencia está en el momento: aquí llegan como una pieza más de la planificación eléctrica, justo cuando la red empieza a necesitar tanto ingeniería de estabilidad como nuevos megavatios conectados.