La política energética europea vuelve a moverse sobre el terreno. La Comisión Europea ha formalizado en el Diario Oficial una nueva lista de Proyectos de Interés Común (PCI) y Proyectos de Interés Mutuo (PMI) que dibuja, con bastante precisión, por dónde van a ir las prioridades de inversión en infraestructuras durante los próximos años.
En total, 235 iniciativas transfronterizas que buscan reforzar las interconexiones, integrar renovables y avanzar en la descarbonización. La lista sustituye a la anterior y entrará en vigor en un plazo de 20 días. A partir de ahí, se activa un marco más favorable para su desarrollo.
Un marco acelerado para infraestructuras críticas
Incorporarse a esta lista implica acceso a tramitación administrativa simplificada, especialmente en los procesos de permisos, uno de los principales cuellos de botella en Europa.
Además, contarán con apoyo regulatorio específico y podrán optar a financiación comunitaria a través del mecanismo Connecting Europe Facility (CEF). La próxima convocatoria está prevista para finales de abril de 2026, con cierre de solicitudes en septiembre.
Electrificación y renovables. El eje dominante
Redes eléctricas, columna vertebral del sistema
Casi la mitad de los proyectos, 113 en total, corresponden a infraestructuras eléctricas. Incluyen tanto redes convencionales como desarrollos offshore y soluciones smart grid.
Hidrógeno. Segunda gran apuesta europea
El segundo bloque en volumen lo ocupan los proyectos vinculados al hidrógeno. 100 iniciativas orientadas a descarbonizar industria y transporte, y a reducir la dependencia energética exterior.
Redes de CO₂ y gas inteligente
El listado incorpora 17 proyectos de redes de CO₂ y 3 de smart grids de gas, con foco en sectores difíciles de electrificar.
España se posiciona en interconexión, bombeo e hidrógeno
España gana peso dentro del nuevo mapa energético europeo con 18 proyectos incluidos, una cartera que no solo suma volumen, sino que refleja con bastante precisión hacia dónde se está desplazando el sistema peninsular.
Interconexiones. Más capacidad para salir al mercado europeo
En interconexiones eléctricas, el eje ibérico vuelve a situarse en primer plano. El desarrollo entre Beariz, Fontefría y Ponte de Lima refuerza la integración con Portugal y facilita la evacuación de generación renovable en el noroeste. En paralelo, el enlace submarino entre Gatika y Cubnezais, el conocido Golfo de Vizcaya toma protagonismo. La baja capacidad de intercambio con Francia, un límite que condiciona precios, exportaciones y seguridad de suministro.
De la misma forma también se pone especial atención en los Pirineos. Los corredores entre Navarra y Landes, y entre Aragón y Marsillon, buscan abrir nuevos puntos de conexión con el sistema francés.
Almacenamiento. El bombeo como pieza de estabilidad
El bloque de almacenamiento confirma la vigencia del bombeo hidroeléctrico como herramienta de flexibilidad. Proyectos como NAVALEO, AGUAYO II, CHR IRENE o PSP CONSO II responden a una necesidad operativa cada vez más evidente. Dotar de gestionabilidad a las renovables. En el caso de Aguayo II, además, la ampliación de una instalación existente reduce riesgos técnicos y acorta los plazos de ejecución.
Hidrógeno. De red incipiente a sistema industrial
En paralelo, el hidrógeno se consolida como vector estratégico. El punto de enfoque es la red. El interconector entre Portugal y España, junto con el desarrollo de infraestructura interna, empieza a dibujar un sistema articulado. A esto se suma el corredor España-Francia, el BarMar, que actúa como salida hacia el mercado europeo y se integra en un eje más amplio que conecta con Francia y Alemania. El objetivo es evidente. Posicionar a la Península como nodo exportador de hidrógeno renovable.
El segundo plano es industrial. Iniciativas como el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde en Huelva o el Asturias H2 Valley vinculan la producción a polos industriales existentes. Otros desarrollos, como Valdo Eume, Catalina o ErasmoPower2X, amplían el alcance hacia modelos descentralizados o la producción de combustibles sintéticos. El enfoque es sistémico. No basta con producir, hay que integrar el hidrógeno en la cadena de valor.
Almacenamiento de hidrógeno. Resolver la variabilidad
Este despliegue se completa con proyectos de almacenamiento específico como H2 storage North-1 y North-2. Su función es resolver uno de los puntos críticos del hidrógeno. La gestión del desfase entre producción y demanda, especialmente en escenarios con alta penetración renovable.
Una lista que anticipa inversión y prioridades
Más allá del número de proyectos, la lista funciona como una señal de mercado. Marca qué tecnologías y activos concentrarán inversión en los próximos años.
Electrificación, hidrógeno, almacenamiento y redes de CO₂. Cuatro pilares que estructuran la transición energética europea. España aparece bien posicionada en varios de ellos, aunque el factor determinante no será la planificación, sino la capacidad de ejecución en tiempo y forma.
